“El Distrito Federal pareció tomar impulso hacia el respeto del principio de presunción de inocencia y otros derechos que lo situara en la vanguardia nacional. Despegó con potencia. Pero se quedó a medio salto. Y seguirá vejando a personas acusadas de delito, contando para ello con medios noticiosos y periodistas sumisos, acríticos, adictos a esa información chatarra que produce los «tribunales mediáticos».”