“La industria periodística disociada pretende que la detención en Jalisco y presentación pública a cargo de la Secretaría de Marina [junio 21, 2012] de un joven cuyo principal delito resultaba ser el de «presunto hijo» de Joaquín Guzmán Loera, no es más que una anécdota chusca, otro error noticiable, un ridículo institucional sin relación con ella.
Es interesante y paradójico que esa industria, y los periodistas que la conformamos, parezcamos convencidos -y así actuemos- de que nadie nos mira de forma crítica, sino que el público nomás consume nuestras noticias de tan pobre factura como el asno quijotesco para cuya trompa no se hizo la miel.”