“Nunca se había producido en México tanta violencia directa ni tanta saña homicida, con tal frecuencia, contra el gremio periodístico. La violencia criminal y la corrupción política son la mezcla que está ejerciendo esa presión sobre periodistas y medios noticiosos.
Esta atmósfera desoladora, que suma cada semana a colegas asesinados, desaparecidos, golpeados o expulsados, nos impide sin embargo mirar que en la raíz del problema está la histórica opresión política y económica de los poderes contra la prensa.”