“«¿Cómo es posible semejante infamia? ¡Ni siquiera estoy condenado! ¿Cómo pueden, entonces, tener el derecho de castigarme? Aquí nadie sabe todavía si soy inocente o no, y, si lo soy, ¿cómo puede ser que tengan el derecho a maltratarme?» ?se pregunta desolado el pintor Egon Schiele, maestro del expresionismo alemán, en Egon Schiele en prisión, relato biográfico que escribió su amigo entrañable Arthur Roessler sobre los 24 días de cárcel «preventiva» que aquel pasó en Austria, en abril de 1912, bajo acusaciones tan aberrantes e inconsistentes que se diluyeron y él fue absuelto.”