Detrás del ruido mediático siempre algo verdadero late. El gremio periodístico local lo muestra. Los colegas de estos rumbos viven asediados también por a) un gobierno fóbico a las libertades de información, habituado a someter a la prensa con contratos, sobornos o violencia; b) empresas noticiosas que han hecho del sometimiento su industria; c) precarias condiciones laborales; d) su propia ignorancia, y d) crecientes amenazas. Pero aun así, prevalece en ellos un ímpetu por diferenciarse de sus medios.”