No es que piense que los actos públicos de protesta y en memoria basten, pero son un recordatorio a los poderes político, económico y criminal conjurados contra el ejercicio de la libertad de prensa y la libertad de expresión, de que somos muchos los periodistas que vamos a seguir diciendo con nuestras herramientas profesionales, y la ética y el respeto a los derechos de los demás como único límite.”