“Desde el Ángel de la Independencia hasta el Zócalo, con escala en la Secretaría de Gobernación, durante la anémica marcha para protestar contra la violencia hacia los periodistas [septiembre 11, 2011, Ciudad de México], en momentos regresamos con varios colegas al tópico manido de las raíces de nuestra incapacidad para organizarnos.
Esas conversaciones siempre nos dejan vacíos, son parte del mismo problema, hablar y hablar, hurgando neuróticamente en los egoísmos de los otros para ahorrarnos ahondar en los nuestros propios. Pero esta vez fue más patético, por las consignas en la marcha, del tipo de «¡Los periodistas unidos, jamás serán vencidos!», «¡No están solos!» o «¡Ni un muerto más, y menos periodista!»”