“Los periodistas somos el rostro de los medios noticiosos en la calle –como el policía lo es del gobierno, por ejemplo–, entonces la retórica populista descalificatoria de la prensa se traduce en violencia directa contra nosotros: si la autoridad manda el mensaje de que somos «los enemigos», puede inferirse que es posible –y hasta merecido– atacarnos, y eventualmente exterminarnos, sin consecuencias penales.”