“En episodios autoritarios dentro de un país, es predecible que un medio noticioso o un periodista sean cautos y hasta guarden silencio. Pero lo que sucede en Venezolana de Televisión muestra un fenómeno más grave: el sometimiento consentido y exhibido sin pudor, que al tratarse de comunicadores posee una potente fuerza pedagógica hacia la sociedad. Aparte, imaginemos la calidad de la información que llega a la comunidad proveniente unos periodistas que parecen felicitarse de no tener autonomía ni libertad.”