“Yendo por el bulevar 9 de Octubre, frente al Parque Centenario escuché cierta conversación donde un bolero decía a su cliente, con voz exaltada: «¡Es verdad, hombre, los derechos humanos son un regalo para ellos!».
Al hablar de «los derechos humanos» muchos aluden a estos pero también a quienes los defienden. No distinguen cuáles son esos derechos ni su importancia. Creen que sólo sirven para dar a los delincuentes impunidad.”