“La mejor protección que pueden tener un medio o un periodista es su legitimidad entre la comunidad. En este caso, quien pretenda atacarlos deberá considerar el riesgo de que la sociedad reaccione en su defensa. Pero no es posible que alcancen legitimidad quienes todos los días, desde el espacio mediático, violentan a sus conciudadanos. Es en este sentido que mientras las empresas de noticias no replanteen sus políticas editoriales serán corresponsables, por omisión, de los ataques contra sus vulnerables periodistas.”