“Todo esto permite ver que los límites que nos autoimponemos los medios tácita o implícitamente –si acaso lo hacemos–, no bastan, pues los violamos sin consecuencias.
No importa que colegas griten «¡Censura!», «¡Mordaza!» «¡Inquisición!» cuando se habla de leyes dirigidas a los medios y sus fuentes. Es apremiante fundar la Defensoría Ciudadana de Víctimas de la Prensa, un media accountability system (sistema ciudadano de rendición de cuentas de los medios) para inhibir y lograr que sean sancionados atropellos como el cometido esta vez por Marín y Gómez Leyva.”